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El compromiso de las Lovemarks

¿Qué es una Lovemark? ¿Una marca? ¿El amor?

Respondamos a estas preguntas, aunque quizá no a la última.

Desde el punto de vista del marketing, una marca es la capacidad que tiene un producto de diferenciarse de otros.

A día de hoy las marcas necesitan un aliciente, algo que las diferencie del resto; de las siete mil marcas más que ofrecen una solución a un problema común. Algo que no sólo haga al cliente decantarse por ellas, sino “enamorarse” de ellas.

Kevin Roberts, Director General de Saatchi & Saatchi, una de las mayores agencias de publicidad a nivel mundial, crea en 2004 el concepto de “Lovemarks”, el cual revolucionó el mundo del marketing ya que combina a la perfección dos conceptos que aparentemente distan mucho entre sí: El amor y las marcas.

¿Es posible que el amor sea el aliciente que necesita una marca?

Literalmente una Lovemark es aquella marca que amamos. Cuando nos vemos reflejados en el estilo o la filosofía de vida que conlleva una marca, la hacemos nuestra, nos sentimos unidos a esa marca y nos gusta que nos vinculen con ella

¿Cómo consigue una marca convertirse en una Lovemark?

Una Lovemark ofrece productos y/o servicios así como una importante dosis de emociones y sentimientos. Para ello debe combinar conceptos tales como el misterio, la sensualidad o la intimidad.

El Misterio lo componen las grandes historias que hay detrás de las grandes marcas, los mitos e iconos que llegan a crear y la fuente de inspiración que suponen estas marcas para sus clientes

La Sensualidad es la capacidad que posee dicha marca para estimular nuestros sentidos. Los sentidos son la vía más rápida para llegar a las emociones humanas.

La Intimidad es la capacidad de una marca de mantener una relación muy cercana con sus clientes, basada en el compromiso, la empatía y la pasión.

Un ejemplo bastante ilustrativo de Lovemark es: Apple. Durante mis años de estudiante, trabajé como vendedor de informática. En estos años pude observar cómo la gente que venía a comprar un ordenador de Apple no sólo venía a comprar un producto que pudiera satisfacer sus necesidades, sino también su “deseo” de elegancia, distinción, diseño y exclusividad…, valores y emociones que Apple ofrece a sus clientes que quizás otras marcas no ofrecen.  Al preguntar a esta gente que había comprado un ordenador Macintosh por su elección, sus primeros argumentos son más emocionales; halagos y superlativos relacionados con emociones cercanas a las que usamos para describir una relación de amor. Me pregunto; ¿cómo Apple ha sido capaz de tener tantos admiradores?, ya no solo hacia sus productos, sino a hacia su marca… ¿misterio?, ¿sensualidad?, ¿intimidad?.

Una marca, es la que se posiciona en nuestra cabeza, ya sea por el continuo bombardeo de publicidad que sufrimos diariamente o por necesidad real de usar productos de esa marca. No obstante, una Lovemark es aquella que logra posicionarse más allá: en nuestro corazón. Aunque… ¿Se posiciona la marca en nuestro corazón o la posicionamos nosotros? Se trata de nuestro propio corazón. ¿Mandamos en él no?.

Por Juan Manuel González Bernáldez, diseñador en IOMarketing.

No te pierdas la interesante entrevista a Juan Manuel González, Diseñador de IOmarketing sobre Lovemarks y tendencias de marketing en Onda CERO tras la publicación de este artículo.