Aprende a desarrollar el Design thinking en tres sencillos pasos

Mucho se oye en los últimos años sobre el pensamiento de diseño o Design Thinking, pero son pocos los que realmente lo controlan y saben lo que puede aportar a su negocio. Esta filosofía de trabajo recoge todos aquellos procesos estratégicos, prácticos y cognitivos que influyen en el desarrollo de conceptos y actividades relacionadas con el diseño. Una teoría que defiende que existe una fuente ilimitada de ideas a nuestro alrededor y que todos podemos ser creativos y potenciar esa capacidad para innovar.

¿Para qué sirve el Design thinking?


Cada vez más empresas apuestan por implementar este pensamiento que defiende que existe un corazón, una esencia, tras el diseño. Esto les permite llevar a cabo procesos creativos más cercanos y emocionales que logran conectar con el público.


Además, el Design thinking sirve para motivar y hacer crecer los equipos de trabajo ya que se basa en crear espacios seguros en los que los componentes del equipo se sientan libres para exponer sus ideas de manera creativa y efectiva. Todo esto se complementa con nuevas tecnologías que permiten a las empresas desarrollar acciones en remoto y optimizar todas las ventajas que la red les ofrece.


Como ves, es mucho más que una metodología de trabajo, es un proceso orientado al cambio de mentalidad a través del desarrollo de distintas habilidades. Imagínate que tienes que resolver un problema en el trabajo y no sabes bien por dónde empezar.

Utilizando el Design thinking puedes llevar a cabo un procedimiento que te permita encontrar soluciones de una forma más sencilla ¿cómo hacerlo? Descomponiendo el problema en partes más pequeñas, de forma que podamos analizarlas, comprenderlas y trabajarlas de manera individual.

Esta técnica se lleva a cabo junto a otros miembros del equipo para que, entre todos, sea posible encontrar una solución. De esta forma trabajamos la empatía, el compromiso y el trabajo en equipo y podemos implementar una forma de trabajo orientada a la búsqueda de soluciones.


¿Cómo empiezo a desarrollar el Design thinking?


Durante mucho tiempo, esta metodología se ha orientado al desarrollo de productos, aunque, poco a poco, ha ido ganando puntos dentro de las empresas convirtiéndose en una forma de trabajo que se aplica a todos los niveles.

Empresas como Google, utilizan el Design thinking como parte integral de todas sus acciones internas ya que les permite generar ideas y mejorar los procesos. Una serie de innovaciones que influyen notablemente en la productividad de los empleados y mejoran la experiencia del usuario.

Existen muchas maneras de desarrollar la creatividad y el pensamiento resolutivo, pero vamos a explicarte tres sencillos pasos para iniciarte en el Design thinking y beneficiarte de todas las ventajas que te ofrece.

Desarrollar la empatía


Normalmente entendemos la empatía aplicada a nuestras relaciones personales. Pero se trata de una capacidad muy útil en cualquier ámbito de nuestras vidas, entre ellos, el laboral. ¿Cuál es el objetivo de un producto o servicio? Cuando ponemos en marcha un proyecto siempre nos enfocamos en cómo hacer nuestros productos atractivos para que los clientes se interesen en comprarlos, pero es importante ponerse en el lugar del consumidor y preguntarse cómo resolverá sus necesidades el producto que hemos creado.


Cuando somos capaces de empatizar con el consumidor nos enfocamos en sus necesidades lo que nos permite extraer la inspiración de ellas. Gracias al Design thinking, este proceso se humaniza, implica al resto del equipo y nos permite desarrollar productos en línea con lo que los consumidores están buscando.

¿Cómo podemos desarrollar la empatía? Empieza por escuchar a tu equipo y crear espacios de trabajo en los que se sientan libres para expresar sus ideas y opiniones. Ellos son los que mejor conocen el producto y saben cómo puede llegar a conectar con tu público objetivo. Una vez realizado este ejercicio acude a tus clientes, ¿qué necesitan?, ¿qué problemas tienen y cómo podrías ayudarles a solucionarlos? Existen muchos canales a través de los que puedes recibir feedback de tu público, utilízalos para escuchar, aprender y seguir avanzando.

Actualiza tus procesos de Brainstorming


Seguramente has realizado lluvias de ideas en tu empresa y sabes para qué sirven y cómo pueden ayudarte, pero ¿realmente has aprendido a sacarles el máximo partido? Los procesos de brainstorming nos permiten escuchar distintos puntos de vista que se ponen en común y permiten una visión global y más amplia de la solución.


Si ya los has puesto en marcha alguna vez conocerás más o menos cómo funciona tu equipo y la forma en la que se comporta cada miembro durante el mismo. Ahora te toca ir un paso más allá. Implica a tus empleados en el proceso, motívalos a ir aún más lejos, a pensar en grande, exponer ideas mucho más ambiciosas que os obliguen a “pensar fuera de la caja” y desarrollar vuestra creatividad e innovación.

Es importante que, previamente, exista ese espacio de reflexión en el que todos se sientan cómodos y puedan expresar sus ideas libremente sin temor a ser juzgados o ignorados. De esta forma conseguirás incrementar la creatividad de tu equipo.


Prueba ensayo y error


En cualquier proyecto que pongas en marcha, existen muchas posibilidades de triunfar, pero también algunas de no hacerlo. ¿Cómo podemos combatir el fracaso? Principalmente aceptándolo como una parte fundamental de nuestra actividad. Para poder avanzar, es necesario comprobar qué ideas funcionan y cuáles no.


Así que empieza por perder el miedo a equivocarte. Esta fase de experimentación es la oportunidad perfecta para comprobar si las ideas que habéis propuesto en la fase anterior son factibles y pueden ofrecer buenos resultados.

El Design thinking nos invita a probar, experimentar e innovar para convertir nuestras ideas en prototipos para comprobar el resultado final de esos conceptos. Después, podremos testearlos a nivel interno y con un grupo reducido de participantes, para detectar los fallos, puntos de mejora y las posibles soluciones de cara a lanzar un producto final que pueda funcionar bien en el mercado.

El Design thinking es una metodología innovadora que te acompañará y te ayudará a resolver problemas y aportar soluciones. Siguiendo estos tres pasos, tu equipo y tú aprenderéis a desarrollar propuestas creativas e innovadoras que os ayudarán a trabajar mejor y cuyos resultados se verán reflejados en los productos y servicios que ofrezcáis a vuestros clientes. Empieza ya a implementar sus beneficios en tu equipo y comprobarás como crece el poder creativo dentro de tu compañía.